
Una placa diez veces más fuerte que las solares
Concentrar la luz del sol para aumentar el rendimiento de las placas solares hasta diez veces. ¿Una quimera? Marc A. Baldo, del Instituto Tecnológico de Massachusetts, cree que va a ser posible, comercialmente hablando, dentro de tres años.
Así lo afirma en un estudio que publica hoy la revista Science. Su "concentrador solar" esta hecho de una mezcla de dos pigmentos que forman una pintura, extendida encima de un plástico o un vidrio. Las placas solares convencionales tienen que "seguir al sol" como los girasoles, orientándose para lograr el máximo rendimiento óptico; en el proceso, pueden quitar luz y dar sombra a otras placas. Para dotar a una casa de una cantidad digna de electricidad, es preciso cubrir todo un tejado. Las placas tiene que estar dispuesta de forma que no se den sombra unas a otras. Y además, las células solares que están en el centro de esos espejos necesitan refrigeración para no freírse por el calor.
Cantos de cristal Los pigmentos de Baldo son otra historia: absorben la luz en diferentes longitudes de onda, la re-emiten en otras frecuencias distintas, y la energía viaja con pocas pérdidas hasta los cantos del cristal así pintado. "La luz es recogida en una superficie grande, como pueda ser una ventana, para concentrarse posteriormente en los cantos", ha comentado este experto.
De esta manera, las células solares se sitúan aquí, en los cantos del cristal, que es donde se concentra la luz. Recogen la energía, y la transforman en electricidad. Sin necesidad de enfriarse por estar constantemente expuestas al sol. Sólo hay que echar un vistazo a la imagen que acompaña a esta historia para entender cómo funciona el invento.
El rendimiento es asombroso en comparación con las placas solares convencionales. Esta pintura, dependiendo de la mezcla de pigmentos añadidos, permite controlar de forma más eficaz la absorción y la emisión de la luz.
Las células solares en los bordes producen diez veces más energía eléctrica que las convencionales, debido a que reciben diez veces más la energía que las convencionales "Podemos hacer que la luz viaje con esta mezcla a mayores distancias, y hemos reducido sustancialmente las pérdidas, por lo que conseguimos diez veces más energía que puede ser convertida por las células", ha indicado Baldo.
Imagine la diferencia. Por un lado, un conjunto de placas solares que no son otra cosa que espejos en movimiento, ocupando espacio y con un mantenimiento caro. Y por otro, una placa pintada de forma que concentra su energía en los cantos. Las ventajas son evidentes. Incluso las célula solares convencionales, en combinación con este pigmento energético, podrían ver aumentado su rendimiento eléctrico hasta un 40 o un 50 por ciento. Algún día, una simple ventana en un edificio se puede transformar en un colector de energía, dejando pasar la luz y concentrándola en los bordes.
"El trabajo del profesor Baldo se basa en un diseño muy innovador para lograr una conversión de luz en electricidad sin tener que realizar un rastreo óptico", ha comentado Avarinda Kini, director de la Oficina de Ciencias y Energía Básica del Departamento de Energía de Estados Unidos.
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